Nunca perdí la esperanza

Teníamos el deseo profundo de ser padres y no lo habíamos logrado porque tuvimos muchas pérdidas y llegó a nuestros contactos el nombre del Dr. Carlos Henríquez. Averiguamos sobre la clínica, sobre el doctor y lo que me dio más confianza a mi y a mi marido, fue que muchas amigas habían hecho procedimientos con el Dr. Henríquez y además en una clínica importante de Santiago me dijeron: No vengas acá, la eminencia está en Concepción.